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domingo, 21 de enero de 2018

El poder del inconsciente

Edipo y la esfinge,
Gustave Moreau (1864).
Mucha gente tiene una modalidad de pensamiento determinista, como si todo en la vida de una persona ya estuviese programado de antemano y ante lo cual es inútil revelarse.

Así, en el supuesto caso de una persona que tiene un accidente y, a consecuencia del mismo, pierde la vida, muchos dicen “la tenía ahí, estaba predestinado para él o ella. Su destino estaba esperándola ahí.” También dicen: “si la suerte te tiene marcado, no vale que te escondas”… Si uno se salva de un suceso se dice (como en las películas): “está visto que aún no era tu hora.”

Esta forma de pensar aparece mucho en los mitos clásicos de Grecia y Roma: la gente era muy partidaria de consultar al Oráculo, a la esfinge como en el caso de Edipo o también consultar adivinos como Tiresias. Hoy se hace con el horóscopo o el tarot.

Tiresias, Heinrich Füssli, 1780-85,  (Viena)

Esta modalidad de pensamiento, desde el punto de vista lógico-racional no se sostiene; se puede apreciar que es una forma primitiva y que obedece a nuestro afán de seguridad, en la pretensión de tener controlado el futuro a fin de evitar posibles males.

¿Quiere ello decir que como es algo irracional forzosamente tiene que ser falso? Desde el punto de vista inconsciente es verdadero y esta es la lección que nos quieren transmitir los clásicos a través de los mitos: el pensamiento en sus primeras etapas, durante la primera infancia, adquiere unas concepciones que serán fijas, constantes, durante las fases de desarrollo posteriores, de las cuales nos olvidamos, por lo que se transforman en inconscientes: ya no nos acordamos de ellas pero están regulando nuestra conducta (ahí siguen sin nosotros percatarnos de ello).

Esto anterior no quiere decir que esos pensamientos hayan desaparecido: todo lo contrario, dado que fueron los primeros, y por tanto los más grabados, ahora, van a determinar nuestra vida futura y, a menos que los conozcamos a través de una introspección, psicoterapia, etcétera, nos estarán condicionando para que pensemos y actuemos conforme a ellos, de ahí su determinismo.

A continuación, a modo de casos prácticos (extraídos de casos de estudio documentados), como muestra de lo dicho, vamos a ver la historia de dos mujeres a las que dichos pensamientos condicionaron todo su futuro, y del que no se libraron.

El primero de ellos, hija única, fue educada conforme a unos principios religiosos rígidos, como base fundamental y norte de todas las normas y consejos familiares. Por otra parte, su padre representaba el principio de la autoridad y rectitud, encargado de imponer el respeto.

Estas ideas religiosas tan remarcadas, base de su forma de pensar, dificultaron el desarrollo de los impulsos y sentimientos por lo que se refiere a las relaciones con el otro sexo. Tampoco ayudó a superar el Complejo de Edipo, por lo que la relación con chicos estaba cargada de culpabilidad. De tal forma que cuando llegó la juventud, en lugar de ir a donde estaban las compañeras y los chicos, se quedaba más en casa pero sin dejar de hacer las cotidianas visitas a la iglesia.

Fueron pasando los primeros años de juventud hasta que en estas asistencias a la iglesia conoció a un hombre con quien compartía dichas experiencias. Pero lo que en principio eran unas conversaciones espirituales pronto dieron pie a los deseos humanos. Vinieron las declaraciones sentimentales y la reorientación de la vida con la consiguiente boda. Hasta aquí todo aparentemente normal, pero el destino la estaba esperando. Cuando quisieron tener hijos no fue posible. Fueron pasando los años y las visitas a los especialistas que nunca descubrieron incapacidad reproductiva alguna en ambos. Si en las reuniones con otras compañeras salía el tema de los hijos ella siempre decía “Dios no me los quiso dar”… No cabe duda que es una forma de determinismo, sólo que el Oráculo en este caso es Dios.


La verdadera causa está en lo psicológico, rayando lo psicosomático. En el momento en que hay una fuerte represión en torno al Complejo de Edipo, que ha impedido su superación, el sentimiento de culpabilidad en torno al ámbito de la sexualidad es tan grande como para provocar cambios hormonales a fin de impedir la fecundación y anidación del óvulo.

En los tiempos de las Guerras Yugoslavas, se dio el caso de muchos matrimonios que también, sin causas ostensibles por parte de ambos cónyuges (constatado por médicos), estaban condenados a la infertilidad hasta que estalló la contienda. Muchas de estas mujeres fueron víctimas de violación, ejercida como arma de guerra. Buena parte de ellas quedaron embarazadas tras los ataques. Se preguntarán el porqué: sencillamente participaron de unas relaciones en contra de su voluntad por lo que el sentimiento de culpa estaba ausente; se resume muy bien en aquella frase de la Biblia: “Hágase en mí según Tu palabra.”


                               
El otro caso se refiere a una mujer que es la más joven de tres hermanos. Los dos mayores son varones.Cuando era niña creció emulando a sus hermanos, al tiempo que se preguntaba por qué ella no era también un niño.

Cuando empezó a ir al colegio vinieron los problemas porque su padre siempre la comparaba negativamente con sus hermanos, con la pretensión de que obtuviese las mismas calificaciones que ellos. Cuando así no sucedía, los insultos por parte del padre la humillaban hasta dejarle la autoestima por los suelos. Por otra parte, la actitud del padre parecía propia de un militar espartano.

Fueron pasando los años con rendimientos académicos normales, curso tras curso, hasta llegar a la universidad; momento en que inició relaciones de noviazgo.

Pero en este caso, como en el anterior, también la estaba esperando el destino. Desde aquellos primeros años de infancia en que se veía diferente de sus hermanos, y sobre todo después, con las comparaciones con ellos por parte del padre, fueron provocando un odio y resentimiento contra el otro sexo, que condicionaron para siempre sus relaciones amorosas: esto ya se pudo apreciar en las relaciones con su pareja, rompiendo varias veces porque ese rechazo bloqueaba los sentimientos amorosos. Nunca estaba segura, pero finalmente acabó casando con él. Su actitud inconsciente, como consecuencia de aquellas experiencias infantiles, consistían en frustrar al marido y anularlo en los distintos ámbitos de su vida. En la mayoría de los casos en los que una mujer o un hombre está con alguien de estas características, está abocada/o a una enfermedad psicosomática, que en la mayoría de los casos acaba en muerte: los órganos o aparatos que primero suelen fallar son el corazón y el digestivo.

El determinismo a que se hacía referencia al inicio del artículo se explica por las ideas inconscientes de nuestro pasado y que están presionando para realizarse, y, si hacemos caso omiso o las ignoramos, acabaran cumpliéndose, como nos enseñan los mitos, mal que nos pese.

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